PETITA PETIANA BATALLA LUJAN

 

Por Paola Meza

Las mujeres podemos asumir en esta sociedad el rol que queramos, porque somos capaces de pensar, discernir y decidir sobre circunstancias de importancia y trascendencia social. Somos capaces de ayudar y contribuir a la toma de decisiones y, de esta manera, compartir los roles hombre y mujer. Petita Petiana Batalla Lujan, es una mujer de origen colombiano y peruano, nacida y radicada en Ecuador. Es huérfana de padre y madre. Se casó a los 24 años y procreo 8 hijos con su pareja. En 1986 llego al recinto Cristóbal Colón. Con sus fieles creencias de que una madre debe ser el mejor ejemplo para sus hijos, soportó sufrimientos y maltratos, fue abandonada tres veces por su pareja (la gente nunca olvida camino viejo, porque el camino nuevo tiene espinas). A ella siempre le gustó los trabajos de campo, criar gallinas, patos, cuyes. Tener su propio huerto en el que nunca le faltó el verde, la yuca, el maíz o el maní. Gracias a todo su sacrificio pudo sacar adelante a su familia. Ella se encargó del estudio de sus hijos. 

…decidió poner el ejemplo…

Uno de sus mayores esfuerzos como madre fue volver a estudiar. A sus 60 años decidió retomar sus estudios. Ya que sus hijos no querían terminar la secundaria, decidió poner el ejemplo. Trabajaba por la mañana y estudiaba por la tarde. Sus hijos, viendo el esfuerzo que hacía su madre, decidieron estudiar. Hoy en día todos han terminado la secundaria. A sus 63 años de vida se siente muy orgullosa de su labor como madre.

CRECIENDO A PASOS GIGANTESCOS

 

Por Vanessa Moreira y María Mecías

La Profe Enma es una mujer que vive en la comunidad Cristóbal Colón, ella jugó un rol muy importante en la educación de muchos de nosotros, por lo que en esta ocasión retratamos su historia: De niña creció en un lugar muy bien organizado, con su mamá, papá y hermanos. Sus padres eran maravillosos, en su hogar siempre se estableció el respeto y la admiración. Recuerda que su casita era hecha PRIMERA EDICIÓN FOTOREPORTAJES RESERVA TESORO ESCONDIDO de caña, se cocinaba en un horno de leña, era muy humilde, pero vivían felices. El sueño más grande que tenía su padre era que sus hijos se preparen y sean profesionales. Ella estudió para ser profesora, se graduó a los 17 años porque en la primaria le adelantaron un grado, ya que antes si uno sabía lo pasaban al siguiente. A los 18 años entró a trabajar como profesora. Luego, su papá le relacionó con personas adultas profesionales en la docencia, para que aprenda con ellas, porque en realidad ella no sabía nada específico del tema en ese tiempo. En el colegio solo les enseñaban a llenar los cuadernos, no les preparaban para la vida, no les daban aprendizajes significativos. 

Esta relación que tuvo con gente profesional fue la que le enseñó, ayudó y por la que está muy agradecida. Fue madurando y estudió un poco más. Hizo un esfuerzo para viajar a Cuba, Costa Rica, Colombia y Perú, para poder aprender nuevas metodologías, y así, proveer a sus alumnos aprendizajes significativos. Su padre le ayudó muchísimo. Él no tenía dinero, pero hacía el esfuerzo más grande para ayudarle, porque veía su interés y las ganas que tenía de salir adelante. Ella aprendió mucho en los países a los que viajó, pero eso no significó que fue a copiar a Cuba, no. Ella educó acorde a su realidad. Ellos trabajaban en la tierra, plantando árboles, dibujando en el bosque. Llevaba a sus niños a su finca, hacían concursos de dibujos. Ella se siente muy orgullosa de sus exalumnos, le da gusto escuchar cómo se expresan. Para ella, si los niños no se levantaban a hablar era como si no hubieran terminado la primaria. Ella los quería mucho, pero para ella era muy importante que aprendan a desenvolverse, por lo tanto, era muy exigente. Luego se casó y tuvo a sus tres hijos. Con el paso del tiempo se quedó sola, hace 21 años el padre de sus hijos se marchó a otro país, pero su rol de madre no vario en nada. Ella siguió al lado de sus hijos educándoles, apoyándoles e inculcándoles buenos valores. También seguido con las enseñanzas de sus padres, cultivando y sembrando para no perder la tradición. Hasta ahora siguen juntos en familia. Piensa que las mujeres, pase lo que pase en la vida, no se deben acojonar. Tienen que seguir con pie firme, saber que de los errores y de las cosas malas que puedan pasar en la vida, solo se aprende. Deben mirar muy lejos sin voltear atrás, tienen que grabar en el cerebro lo que quieren lograr. Ella ama la conservación y no solo lo dice, sino que también lo hace y actúa. A veces la gente le ha criticado porque sus alumnos se ensucian en la tierra. Le han hablado, le han juzgado sin saber de las cosas, pero pese a que ha tenido un mundo lleno de dificultades no se ha dejado vencer. Después que pasaron los años se jubiló de maestra. Hasta ahora sus alumnos se acuerdan de ella, le dan las gracias por toda su enseñanza y el esfuerzo que tuvo. Hoy tiene todo lo que un día se propuso. Esta es la historia de su vida.

LAS MUJERES EN NUESTRA SOCIEDAD

 

Por Yadira Giler

A lo largo de los años las mujeres de nuestra sociedad han tenido un rol sumiso, se han dedicado a atender a sus esposos, la crianza de los hijos y ser amas de casa. Hace algunos años las personas vivían en sus fincas trabajando la tierra, talando árboles para el comercio e incluso cazando indiscriminadamente para alimentarse y comercializar. Las mujeres amas de casa se dedicaban a sembrar plantas medicinales, ornamentales y especias, ya que eran ocupadas en caso de ser necesarias. Las personas cultivaban sus alimentos de manera orgánica, y aunque esto era un trabajo más laborioso, resultaba en una alimentación muy sana. También utilizaban las cocinas de leña, por lo que pasaban mucho tiempo allí y respiraban el humo lo cual era muy perjudicial para su salud. Las niñas eran criadas muy sumisas, generalmente eran muy calladas y obedientes, por lo que no tenían muchas opiniones ni libertad de expresión. A los ojos de la sociedad, no tenían conocimientos sobre la importancia del entorno natural, laboral y social, ya que desde pequeñas solo se les enseñaban las tareas del hogar y el rol que debían asumir. Por esto, los hombres eran quienes tenían el mayor conocimiento, eran los que lideraban y tomaban las decisiones. Sin embargo, a medida que los años pasaron ocurrieron varios cambios en las mujeres de nuestra sociedad, aunque no fueron en todas, podemos decir que sí en la mayoría. Ahora, en nuestra sociedad, el rol que ejerce la mujer ha cambiado significativamente.

Gracias a los avances tecnológicos y del tiempo, las labores del hogar se han vuelto un poco más sencillas. Además, ahora se comparten las tareas del hogar en familia y no recae todo sobre la mujer, así ella tiene tiempo libre para sí misma. Con respecto a los hijos, actualmente son criados con igualdad, ya que las niñas son criadas con más libertad y conocimientos, pueden dar opiniones y tomar decisiones. Tanto a los niños como a las niñas se les enseñan las tareas básicas y necesarias del hogar. Además, aprenden conocimientos sobre nuestro entorno y el cuidado del medio ambiente. Ahora las mujeres son tratadas con igualdad y pueden involucrarse en ámbitos laborales no relacionados a las tareas del hogar. La mujer puede desarrollar varias actividades y juega un papel muy importante en la sociedad, en la conservación y en cualquier otro campo al que se dedique, ya que son más dedicadas y apasionada que los hombres. Esto es el resultado de haber sido, por mucho tiempo, ignorada y no reconocido su valor en casa y en la sociedad.

 

…involucrarse en ámbitos laborales no relacionados a las tareas del hogar…

Con los avances tecnológicos también he percibido que la juventud dedica mucho tiempo a las redes sociales y juegos online. Ya no socializan ni realizan actividades en conjunto con otros jóvenes o familiares. Tampoco aprecian o no están muy interesados en la conservación de la biodiversidad que existe en la naturaleza. Con esta pequeña historia quiero dar mi opinión sobre la importancia de la mujer, ya que nosotras podemos ser excelentes líderes. También es importante el avance en nuestra sociedad ya que anteriormente hemos causado mucho daño a la naturaleza con nuestras acciones, sin embargo, hay pequeñas cosas que debemos recordar y compartir con las futuras generaciones, como son nuestras tradiciones, por ejemplo: la jardinería, el consumo de plantas orgánicas, las comidas tradicionales y los trabajos manuales.

LOS HILOS DE LA MEMORIA

 

Por Ariel Villigua y Jenniffer Pantoja.

Hace muchos años, nació una niña tierna. Sus padres eran campesinos, se dedicaban a la agricultura y desempeñaban diferentes actividades productivas, como cosecha de café, cacao, maíz y arroz. A medida que pasaban los años la niña adquirió las mismas tradiciones y costumbres que sus padres. PRIMERA EDICIÓN FOTOREPORTAJES RESERVA TESORO ESCONDIDO LOS HILOS DE LA MEMORIA Desde pequeña le enseñaron a elaborar artesanías como petates, chalos de paja toquilla y bejuco piquigua, sombreros de cade. Aprendió a hacer alambiques y ollas de barro para cocinar y mantener el agua más fría. También le enseñaron a recolectar semillas de piños para hacer jabón y poder lavar la ropa, a utilizar la lejía de ceniza como blanqueador para la ropa sucia y preparaban trago aliñado. Una de sus tradiciones más importantes era la semana santa, porque en esos días no se podían trabajar ni irse a bañar al rio. Días antes de la festividad, se recolectaban los alimentos para toda la semana. El viernes santo era el día más importante y sagrado, ese día solo se podía estar en casa. Al pasar el tiempo ella fue creciendo, se hizo toda una mujer y decidió formar su propia familia. Crio a sus hijos con las mismas costumbres y creencias con las que le criaron a ella. Ella nos contó que hoy en día todo es modernizado, pero que ella aún mantiene algunas de sus tradiciones familiares. Por ejemplo, la preparación de guanchaca con frutas y hojas curativas para contrarrestar virus, resfriados y gripe, y mantener el agua en ollas de barro para que esté fresca. 

…nos brinda lo más importante:el agua, el aire y los alimentos…

Al hablar con ella reflexionamos sobre la economía y forma de producción de alimentos del país. Nos dimos cuenta de que nosotros ya no realizamos las mismas actividades que realizaba ella. Ahora, compramos el arroz, maíz y sobre todo las verduras, pero ya no son cien por ciento naturales y eso nos afecta a nuestra salud. Por eso ella aconseja, especialmente a sus nietos, mantener sus costumbres y tradiciones. Les explica lo importante que es conservar y no contaminar el medio ambiente y preservar la naturaleza, debido a que nos brinda lo más importante: el agua, el aire y los alimentos.

LA HISTORIA DE DOS ADULTOS MAYORES

 

Por Patricio Encarnación y Miguel Macías

La historia que les vamos a contar es sobre dos adultos mayores que viven en la comunidad Cristóbal Colon. Ellos nos contaros sus experiencias y vivencias. Ellos son de la familia Conde Oriundos, de la provincia de Loja. Ellos nos cuentan un poco de sus experiencias, cómo tuvieron que adaptarse mientras se cambiaban de una comunidad a otra. Al principio fue un poco complicado, porque cambiarse de una comunidad, a otra que no conoces, no es fácil. Conocer personas, creencias y culturas nuevas es un poquito complejo. Para ellos fue difícil hacer amigos, ya que no conocían a nadie. Nos contaron que cuidar a sus hijos y salir adelante ha sido lo que les ha permitido progresar. Han dedicado su vida a trabajar en el campo, sembrar para producir lo que la madre tierra les da. Les ha tocado caminar desde muy lejos por el lodo para poder ir a comprar la comida o vender sus productos. Antes era muy difícil salir porque no había acceso a las vías, por lo que atender a sus hijos cuando se enfermaban era duro. 

Ellos optaban por curarse en casa con hiervas medicinales. Don Conde cuenta que antes se dedicaban a la siembra de maíz, arroz y otros productos. El cultivo más grande y que producía mayor cantidad de ingresos, en ese tiempo, era el café. Después se dedicaron al cultivo de cacao y a la crianza de vacas. La esposa cuenta que su vida en el campo a sido maravillosa, ya que siempre le gustó criar gallinas. Sentía tranquilidad y emoción al vivir en ese lugar porque fue como le criaron sus padres. Ella se crio con la mentalidad que con poco se puede vivir, pero que el trabajo es lo primordial. En el campo le tocaba cargar leña del bosque para poder cocinar sus alimentos.

Lo hacía a veces sola o a acompañada de su esposo e hijos. No era algo muy fácil, ya que le tocaba secar la leña para luego poderla usar. Para ellos, la comunidad de Cristóbal Colon ha sido un lugar perfecto para vivir en armonía. Aún mantienen sus prácticas de cultivo, tienen un espacio donde siembran un poco de alimentos, como por ejemplo el verde, la yuca, los fréjoles, etc. Se sienten muy felices. Ellos se ríen cuando dicen que no se pueden quedar quietos en su casa, siempre tienen que estar haciendo algo para poder distraerse. Son una pareja muy feliz.